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Trama
Las guerras terminan, los destrozos se reconstruyen, la vida sigue... pero la historia siempre se repite. Harry Potter pudo ganar la batalla contra Voldemort pero la guerra contra la magia oscura aún perdura, pudo conseguirnos un descanso para reconstruirnos, para llorar nuestras bajas... pero el descanso llega a su fin y la guerra vuelve a entrar en todos los hogares mágicos, ya no solo de Inglaterra si no del mundo entero.
Voldemort fue expulsado del mundo de los vivos, pero ¿qué pasó cuando llegó al de los muertos? con exactitud saberse no se sabe, pero si sabemos que ha vuelto, de nuevo escondido entre las sombras, atacando oculto tras de las mascaras de la nueva generación de mortifagos, no hay duda ninguna de su regreso pero ¿cómo ha podido suceder? y más importante ¿qué vamos a hacer ahora? Harry Potter ya no se encuentras entre nosotros para ser el niño de la profecía y además si Voldemort ha regresado del mundo de los muertos, ¿quién mas ha podido hacerlo? por que los problemas no solo han resurgido en Inglaterra, en otros países también sufren la ira de un nuevo señor oscuro ¿tendrán algo que ver?






















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CLASE VII: La Ilustración y la crítica final de la brujería (siglo XVIII)

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CLASE VII: La Ilustración y la crítica final de la brujería (siglo XVIII)

Mensaje por Helga Hufflepuff el Mar Ene 14, 2014 9:16 am

Algunos "filósofos naturales" del siglo XVII, como Gassendi y Malebranche, se ocuparon en demostrar empíricamente la irrealidad de la brujería, lo que puso las bases de la crítica definitiva que se realizó durante la Ilustración, y que Voltaire resumió con una frase contundente

Sólo la acción de la Filosofía ha curado a los hombres de esta abominable quimera, y ha enseñado a los jueces que no hay que quemar a los imbéciles.

Gassendi recurrió al método experimental para desacreditar la creencia en la brujería. Hizo tomar un narcótico a varios aldeanos de los Bajos Alpes diciéndoles que iban a asistir a un aquelarrey cuando se despertaron contaron que en efecto habían asistido a una reunión de brujos y de brujas. Malebranbre, por su parte, en su famoso tratado De la recherche de la verité, atribuyó "la mayor parte de las brujerías a la fuerza de la imaginación".34 Para demostrar su tesis puso el siguiente ejemplo:

Un pastor en su hogar cuenta después de cenar, a su mujer e hijos, las aventuras del «Sabbat»... El pastor repite lo mismo en días diferentes. La imaginación de la mujer y de los hijos recibe, poco a poco, impresiones más profundas. Se acostumbran, los miedos pasan, queda la convicción, sin embargo. Al fin, la curiosidad les instiga a ir. Se frotan con cierta droga con tal intención y se acuestan: esta disposición de su ánimo caldea aún más su imaginación, y las marcas que el pastor había formado en su cerebro se abren en grado suficiente como para hacerles juzgar, durante el sueño o ensueño, presentes o reales todos los movimientos de la ceremonia de que les había hecho una descripción. Al levantarse se hacen preguntas mutuas y se cuentan lo que han visto. [...] He aquí a unos brujos cabales que ha hecho el pastor. Y ellos harán otros a su tiempo si, poseyendo imaginación fuerte y viva, no les impide el miedo contar historias semejantes. Se han encontrado varias veces brujos de buena fe que decían a todo el mundo en general que iban al «Sabbat» y que estaban tan persuadidos que, aunque varias personas los velaran y aseguraran que no habían salido de sus camas, no podían rendirse al testimonio de éstas

Un libro clave para la demolición del mito de la brujería fue Betoorverde weereld ('El mundo encantado') del holandés Baltasar Bekker, publicado en Leuwarden en 1691. La importancia de esta obra radica en que se propuso demostrar una idea que contradecía una creencia de siglos: que el demonio no intervenía en la vida de los hombres. Por eso la obra fue condenada por un sínodo y Bekker perdió el cargo que ostentaba, "llevando hasta su muerte una vida errante y poco segura", afirma Caro Baroja.36
Casi veinte años después, en 1710, apareció un libro anónimo escrito en francés que abordó el tema de la brujería de forma humorística y que tuvo un gran éxito. Se titulaba L'histoire des imaginations extravagantes de Monsieur Oufle, y era una sátira de los libros de brujería y de magia, siguiendo el ejemplo de Cervantes en el Quijote respecto de los libros de caballería. En 1725 se publicaron unas cartas del médico St. André en las que denunciaba que las declaraciones de los supuestos brujos estaban muy influidas por toda la literatura que se había publicado sobre el tema.

Voltaire en su Diccionario filosófico ironizaba sobre la brujería más propia de otros tiempos.

Es pena grande que hoy no haya ya ni poseídos, ni magos, ni astrólogos, ni genios. No puede concebirse lo que hace cien años suponían todos estos misterios como recurso. [...] Cada aldea tenía su brujo o su bruja, cada príncipe tenía su astrólogo; todas las damas se hacían decir la buena ventura; los poseídos andaban campo traviesa; la cuestión era saber quién había visto al Diablo o quién lo había de ver; y todo esto era objeto de inagotables conversaciones que mantenían los ánimos suspensos.

El ilustrado español Benito Feijoo también se ocupó de desacreditar la creencia en la brujería:

Hubo en los tiempos y territorios en que reynó esta plaga, mucha credulidad en los que recibían las informaciones, mucha necedad en los delatores y testigos, mucha fatuidad en los mismos que eran tratados como delinqüentes. Los delatores y los testigos eran, por lo común, gente rústica, entre la cual, como se ve en todas partes, es comunísimo atribuir a la hechicería mil cosas, que en ninguna manera exceden las facultades de la Naturaleza o del Arte. El nimio ardor de los procedimientos y freqüencia de los suplicios trastornaba el seso de muchos miserables, de modo que luego que se veían acusados, buenamente creían que eran brujos o hechiceros y creían y confesaban los hechos que les eran imputados, aunque enteramente falsos. Éste es efecto natural del demasiado terror, que desquicia el cerebro de ánimos muy apocados. Algunos jueces eran poco menos crédulos que los delatores y delatados. Y si fuesen del mismo carácter los de hoy, hoy habría tantos hechiceros como en otros tiempos.

Por otro lado, durante el siglo de las Luces aparecieron historiadores europeos que acusaban a la Iglesia y a la Inquisición, de la caza de brujas porque las persecuciones habían sido en nombre de Dios y habían sido sacerdotes quienes inventaron la imagen de la bruja maléfica. Autores católicos, posteriormente, reivindicaron el papel de la Iglesia aduciendo que la creencia en las brujas no fue una invención de la Iglesia. La controversia se mantiene.

El último juicio por brujería en Alemania tuvo lugar en Würzburg en 1749, pero en Suiza una niña fue ejecutada por bruja en el cantón protestante de Glarus en 1783.

DEBERES:

1) RESUMEN DE LO DADO EN CLASE CON VUESTRAS PALABRAS (MINIMO 10 LINEAS)

Helga Hufflepuff
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Re: CLASE VII: La Ilustración y la crítica final de la brujería (siglo XVIII)

Mensaje por Helga Hufflepuff el Miér Ene 22, 2014 1:29 am

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